Introducción: Víctor Arce y la creatividad como acto consciente
Hablar de creatividad suele invocar imágenes de genialidad espontánea o inspiración sin filtros. Pero para Víctor Arce, experto en marketing y próximo jurado de los Premios Portada, esa visión resulta incompleta. Su aproximación está lejos de la improvisación romántica: propone una creatividad disciplinada, intencional y profundamente conectada con la realidad del negocio y las personas.
Desde su experiencia profesional —marcada por años en la industria hotelera—, Víctor Arce entiende la creatividad como un ejercicio estratégico que debe sostenerse en propósito, innovación y valentía. No se trata de “tener ideas”, sino de ejercer criterio.
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Víctor Arce: creatividad bien aterrizada, no improvisación
Para Arce, el problema comienza cuando se confunde creatividad con divagación. Su definición parte de la claridad y del propósito. “Regularmente, en la cultura popular, cuando se habla de creatividad se piensa en dejarse llevar por los pensamientos, casi como sinónimo de divagar. Desde mi punto de vista, eso puede ser una visión incompleta. Yo creo mucho más en una creatividad bien aterrizada, una creatividad que permite encontrar soluciones fuera de lo común, pero con un propósito claro”.
Aquí emerge un concepto clave en su discurso: la innovación como ruptura consciente. Para él, innovar no es adornar, sino cuestionar estructuras: “Innovar implica romper paradigmas, cuestionar el status quo y, en cierto sentido, ser rebelde. Cuando la creatividad se ejerce desde ese lugar —con intención y valentía— es cuando surgen ideas que no solo generan negocio, sino que incluso pueden transformar comportamientos y, en algunos casos, a toda una sociedad”. En esta visión, la creatividad deja de ser accesorio y se convierte en motor de cambio.

La industria hotelera: el laboratorio real del trabajo creativo
A diferencia de quienes miran al entretenimiento o la tecnología, Víctor Arce dirige la atención hacia la operación hotelera como ejemplo supremo del trabajo creativo aplicado: “Ahí vemos la creatividad en su máxima expresión, pero no una creatividad estética o ‘bonita’, sino una creatividad profundamente centrada en las personas. Pensemos en un huésped que llega de noche a un hotel y no tiene habitación disponible. ¿Cómo se le da una solución que lo tranquilice? ¿Que literalmente le resuelva el día?”.
En este entorno, la creatividad no vive en un pitch, sino en la urgencia. “Para mí, en la operación hotelera hay ejemplos increíbles del verdadero talento creativo: personas capaces de resolver problemas reales, bajo presión, poniendo al ser humano en el centro. Esa capacidad de respuesta, empatía y solución es una gran lección para cualquier industria creativa”. El aprendizaje es claro: la creatividad más poderosa es aquella que resuelve con humanidad.
Algoritmos vs humanidad: lo irreemplazable
En un entorno dominado por inteligencia artificial y automatización, Arce no desestima la tecnología, pero delimita su alcance. “Hablamos mucho de algoritmos e inteligencia artificial, pero creo que la clave sigue estando en la humanidad. Las máquinas parten del conocimiento humano y tienen una enorme capacidad para procesar datos, pero carecen de algo fundamental: intuición y empatía genuina”.
Su reflexión aterriza en una escena cotidiana: “Imaginemos que caminamos por la calle y encontramos a una persona perdida. No se trata de una gran solución tecnológica; es la humanidad la que nos guía para entender cómo ayudar, cómo proteger, cómo conectar. Ese nivel de sensibilidad, de lectura emocional del contexto, es donde las máquinas difícilmente podrán sustituirnos”.
La creatividad, entonces, no es solo inteligencia; es sensibilidad contextual.
“Para mí, en la operación hotelera hay ejemplos increíbles del verdadero talento creativo: personas capaces de resolver problemas reales, bajo presión, poniendo al ser humano en el centro”.
El miedo como freno del trabajo creativo
Si hay un enemigo recurrente en la conversación, es el miedo. Para Víctor Arce, el entorno de negocios acelera la aversión al error. “Sin duda, el miedo. Vivimos en un entorno de negocios muy vertiginoso, donde pocos están dispuestos a equivocarse. La presión por acertar siempre es enorme. Pero hoy contamos con algo muy valioso: datos en tiempo real que nos permiten medir, aprender y corregir”.
Su propuesta no es eliminar el riesgo, sino gestionarlo con aprendizaje continuo. “El miedo no debería frenar las buenas ideas. Al contrario, la data debería respaldarnos para probar, aprender y mejorar. Aquí el concepto clave es la iteración: entender que no todo tiene que salir perfecto a la primera, pero sí debe mejorar constantemente”.
En su visión, el error no es fracaso, es proceso.
“Imaginemos que caminamos por la calle y encontramos a una persona perdida. No se trata de una gran solución tecnológica; es la humanidad la que nos guía para entender cómo ayudar, cómo proteger, cómo conectar”.
El “wow” creativo: regresar a la pregunta esencial
Como jurado de Premios Portada, Víctor no busca artificios ni fuegos artificiales estratégicos. “Muchas veces tendemos a mirar a la competencia o a seguir tendencias cuando buscamos ideas nuevas. A estas alturas, es muy difícil encontrar ideas completamente originales, y eso puede convertirse en un sesgo creativo”.
El verdadero “wow”, explica, nace de volver a lo esencial: “Para mí, el ‘wow’ aparece cuando una marca evita los moldes y regresa a la pregunta fundamental: ¿Qué problema real estamos resolviendo? ¿Cómo conecta esta idea con la cultura y los valores esenciales de la marca? Quienes logran responder eso con claridad suelen crear ideas realmente valiosas.”

El error en premios: cuando los números eclipsan la esencia
En la evaluación de casos, Víctor advierte un patrón repetido: “Muchas veces, al ser tan data-driven, las marcas se enfocan excesivamente en KPIs y resultados numéricos. Y ojo, eso es importante y necesario. El problema es cuando los números eclipsan la esencia de la idea. ¿Qué dice esta campaña sobre la marca? ¿Cómo transmite su cultura y sus valores?”.
Para él, el branding no es un adorno narrativo, sino la raíz de la diferenciación.
“El problema es cuando los números eclipsan la esencia de la idea. ¿Qué dice esta campaña sobre la marca? ¿Cómo transmite su cultura y sus valores?”.
Un mensaje para quienes dudan en inscribirse
Arce cierra la conversación regresando al mismo punto de partida: la importancia de superar el miedo: “Incluso el simple ejercicio de presentar un caso – ordenar resultados, construir storytelling, reflexionar sobre lo que funcionó y lo que no – genera una introspección muy valiosa. Ese proceso deja aprendizajes que ayudan a repensar estrategias futuras”.
Y añade sobre el valor del espacio: “Además, el espacio en sí que nos ofrece Portada resulta invaluable: networking, retroalimentación y conversación de alto nivel. Para mí, este evento siempre es una excelente forma de arrancar el año con nuevas ideas y perspectivas. Así que, sin duda, los invitaría a animarse”.
Conclusión: Víctor Arce y la creatividad como disciplina rebelde
La visión de Víctor Arce propone una creatividad que no se deja llevar por la inspiración vacía, sino que se sostiene en propósito, humanidad e innovación consciente. En su lectura, el trabajo creativo no es un acto improvisado: es una disciplina que exige valentía, iteración y profundidad estratégica.




